Gente Interesante Newsletter, con Oriol Roda

Gente Interesante Newsletter, con Oriol Roda

Gente Interesante Podcast

Psicoterapeuta revela por qué gestionar el afecto es gestionar la sexualidad | Xavier Serrano

Sexualidad y afectos: Xavier Serrano, 40 años de terapia reichiana, explica cómo criar sin tabúes, recuperar el deseo en pareja y detectar tus neurosis.

Avatar de Oriol Roda
Oriol Roda
jul 23, 2026
∙ De pago

Este episodio está patrocinado por Eight Sleep, el cubrecolchón que regula la temperatura de tu cama. Si el calor no te deja dormir, lo entiendo: yo lo tengo, y la noche en que Barcelona marcó más de 40 grados dormí genial. Visita gente.info/eightsleep y usa el cupón ORIOL para conseguir hasta 300€ de descuento.

La sexualidad es un afecto, y nadie nos ha enseñado a gestionar los afectos. Xavier Serrano, psicólogo clínico y sexólogo con más de 40 años de terapia reichiana a la espalda, sostiene que las relaciones que nos forman desde que nacemos son sexuales en el sentido del placer y el contacto, y que aceptarlo sin escandalizarse cambia la manera de criar, de amar y de mirar el poder. Una conversación incómoda por momentos, lúcida casi siempre.

Accede a mi análisis privado de cada episodio + podcast sin anuncios molestos + muchos bonus de salud

YouTube

Spotify

Apple Podcast

## De qué va este episodio

Xavier Serrano Hortelano es psicólogo clínico, psicoterapeuta y sexólogo, cofundador y director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R). Lleva más de cuatro décadas de práctica clínica e investigación en la tradición de Wilhelm Reich, y acaba de condensar ese recorrido en una obra de doce volúmenes sobre sexualidad, psicoterapia y ecología humana. Pocas voces en España pueden hablar del cuerpo, el placer y el vínculo con esa mezcla de oficio clínico y libertad para decir exactamente lo que piensan. En un país con leyes avanzadas y cultura atascada, su mirada llega en el momento justo.

La conversación arranca en la infancia y no deja títere con cabeza. ¿Qué debería preguntarse un adulto antes del contacto físico con sus hijos? ¿Dónde está la frontera entre acompañar a un niño y blindarlo contra la realidad? ¿Por qué medio país convive con parejas sin deseo, y qué revela eso de nuestra educación afectiva? ¿Y qué hace el erotismo explicando el comportamiento de los políticos? Xavier responde sin recetas, con leyes generales que cada uno debe aplicar a lo suyo. Estas son las ideas que más se me quedaron.

Ideas clave de la conversación


Las relaciones con tus hijos son sexuales, y no significa lo que estás pensando

Xavier lo suelta a mitad de conversación sabiendo perfectamente el efecto que produce: las relaciones vinculantes son sexuales, también las que tienes con tus hijos. Y añade, entre risas, “cuidado, no me mandes a la policía”. La provocación tiene truco, y el truco está en la definición. Para Xavier, heredero de la tradición reichiana, la sexualidad no es genitalidad: es la energía de placer y contacto que nos acompaña desde que nacemos y que adopta una forma distinta en cada edad. El bebé que mama, el niño que explora su cuerpo, el adolescente que experimenta y el adulto que desea recorren la misma corriente. No son compartimentos estancos.

El ejemplo que lo lleva al extremo es un caso real: una madre notó excitación amamantando a su bebé, lo contó, y acabó con la policía en la puerta por sospecha de abuso. Xavier lo explica sin dramatismo. El acto de mamar es libidinal, estimula una zona sexualizada del cuerpo de la mujer, y que aparezca una respuesta física no convierte a nadie en delincuente: es fisiología. El problema no es la respuesta del cuerpo, es que no tenemos una cultura sexual desde la que entenderla, y entonces la vivimos con miedo, con represión o directamente como interpretación de abuso.

Lo más provocador no es la tesis en sí, sino lo que implica: la confusión entre sexualidad y genitalidad no es un matiz académico. Es la raíz de que tratemos con sospecha el contacto físico, de que llamemos perversión a lo que es vínculo y de que dejemos a los niños sin el alimento afectivo que más necesitan. La pregunta que queda flotando incomoda: ¿cuántas cosas sanas hemos dejado de hacer por miedo a cómo se ven desde fuera?

Nadie nos ha enseñado a gestionar los afectos, y la sexualidad es uno de ellos

La escena que Xavier propone es de una honestidad poco frecuente. Un padre va a bañar a su hija. Antes de hacerlo, dice, tiene que preguntarse cómo está: si ese día lleva encima una carga sexual o emocional acumulada, no la baña. La baña otro día, o la baña la madre. Y si no la lleva, adelante, porque no va a pasar absolutamente nada: estarán en una relación placentera pero desexualizada. ¿Y quién la desexualiza? El adulto. Ese es el trabajo, y es siempre del adulto, nunca del niño.

Lo que Xavier describe es un músculo que casi nadie ha entrenado: registrar los propios afectos antes de actuar. Y lo generaliza mucho más allá del baño. Llegas a casa cargado de rabia después de un día horrible, tus hijos hacen ruido, tu pareja te dice algo en el tono equivocado, y estallas. El número está montado. ¿Alguien nos enseñó a hacer otra cosa? En ningún sitio, que él sepa. No existe la asignatura de gestión de afectos, y la sexualidad, insiste, forma parte del mundo de los afectos: gestionar una cosa es gestionar la otra.

Y si aun así la fisiología aparece donde no toca, tampoco recomienda el pánico. Se baja la intensidad, y si el niño ha visto algo, se le da una explicación lógica para su edad, sin misterios ni silencios que digan más que las palabras.

El modelo no pide perfección, pide consciencia. No eres responsable de lo que sientes; eres responsable de lo que haces con ello y de no convertir a tus hijos en receptores de una carga que no les corresponde. Vista así, la famosa educación emocional empieza mucho antes de hablar con el niño: empieza en el cuerpo del adulto.

Gestionar afectos no se aprende en un fin de semana, pero sí se entrena con buenas ideas. Cada semana envío gratis las más útiles de cada episodio en la newsletter.

Educación sexual infantil: el pestillo del baño enseña más que cualquier charla

Xavier distingue entre información sexual y educación sexual, y la diferencia lo cambia todo. Puedes explicarle a tu hijo cómo el espermatozoide entra en el óvulo y la importancia de los anticonceptivos, pero si cada vez que entras al baño cierras con pestillo, lo que el niño aprende es eso: que el cuerpo se esconde. La educación real no es la charla, es la experiencia. Un niño que ve a sus padres discutir y pegarse normaliza la violencia por mucho que viva en una sociedad con leyes de igualdad; un niño que crece entre puertas cerradas normaliza que el cuerpo es zona prohibida.

Oriol pregunta lo que muchos pensamos: ¿y qué tiene de malo cerrar el baño? La respuesta de Xavier desarma por simple: nada, salvo que nadie se ha preguntado por qué lo hacemos. Siempre se ha hecho así, y cuando queremos cambiar algo conviene plantearse qué pasaría si hiciéramos lo contrario. ¿Qué pasa si un niño entra mientras te duchas? Absolutamente nada. Mira, observa, pregunta y sigue a lo suyo.

Con la curiosidad corporal ocurre igual. Una niña pequeña que toca el pene de su padre con total inocencia no está haciendo nada raro: para ella no hay diferencia entre los ojos, la nariz o los genitales. Es el “eso no se toca” el que crea la diferencia. Con cuatro palabras, el adulto acaba de fundar una zona tabú que el niño arrastrará durante años. La alternativa de Xavier es hablar del cuerpo con la misma lógica y neutralidad con que se habla de todo lo demás: papá tiene pene, mamá no, mamá tiene el pecho más grande. Y no pasa nada.

La implicación práctica es mayor de lo que parece: la educación sexual de tus hijos no se juega en la conversación incómoda de los doce años. Se juega todos los días, en gestos que ni siquiera registras.

Cómo detectar una neurosis: el desfase crónico entre lo que quieres y lo que haces

La palabra neurosis suena a diván antiguo, pero la definición operativa que da Xavier es sorprendentemente práctica: hay neurosis cuando la distancia entre lo que uno quiere hacer y lo que puede hacer se cronifica y limita la vida cotidiana. Quieres poner un límite y no lo pones. Quieres acercarte y te alejas. Quieres dejar de discutir, de comer, de mirar el móvil, y no paras. Todos vivimos desfases puntuales; el problema es la repetición sistemática, ese patrón que vuelve una y otra vez al mismo sitio. Ahí sugiere mirar Xavier: no en el catálogo de diagnósticos, sino en la propia biografía.

Y la biografía pesa. No somos tabla rasa, recuerda: todo lo vivido va condicionando tendencias alimentarias, afectivas, intelectuales, costumbres. Los modelos de sexualidad que vimos en casa, muchas veces limitantes y represores, se reproducen en la adultez sin que nadie los haya elegido conscientemente. Y por encima de lo personal opera lo cultural: siglos de cultura falocrática y patriarcal que, advierte, siguen generando víctimas entre los más vulnerables.

Aquí conecta una de las tesis más lúcidas de la conversación. España ha estado a la vanguardia en derechos civiles, sociales y sexuales, con leyes que protegen y arropan. Pero una cosa son los cambios legislativos y otra la cultura, que pertenece al orden interno de cada uno. Cambiar políticas sin cambiar culturas crea una contradicción brutal, y es exactamente la que estamos viviendo: sobre el papel somos igualitarios; por dentro seguimos cargando siglos de modelos heredados.

La aplicación es directa y no requiere terapeuta para empezar: antes de preguntarte qué te pasa, observa dónde se repite tu desfase entre querer y hacer. No para ponerte una etiqueta, sino porque ese punto exacto es el mapa de tu trabajo pendiente.

Cuánta presencia necesita un niño: la paradoja nórdica de la presencia vacía

El mamífero humano nace prematuro. Los antropólogos lo describen sin romanticismo: necesitamos canguro, piel con piel, hasta los nueve o doce meses de vida extrauterina. Un pájaro sale del huevo y echa a volar; un bebé humano, si lo dejas solo en una cuna, se muere aunque le des de comer. No es una metáfora: se llama depresión anaclítica y se documentó en los hospicios de la posguerra, donde bebés alimentados y limpios se iban quedando cada vez más quietos hasta morir de pura falta de contacto.

Con esa base, Oriol hace la pregunta que se hace cualquier padre: ¿más presencia es siempre mejor, o hay un umbral? Cita Cribonomics, una investigación sobre colecho que observó que el bebé necesita estar junto a la madre, pero que a partir de cierto punto más tiempo no añade nada: la necesidad ya está cubierta. Xavier celebra la pregunta y responde con su marco habitual: la presencia que se necesite, cuando se necesita. Ni fusión permanente ni agenda del adulto. La medida es la necesidad del niño, que además cambia con la edad: piel durante el primer año, autonomía progresiva después.

Y entonces llega la paradoja que desmonta cualquier lectura simplista. En los países nórdicos las leyes de conciliación permiten a los padres pasar hasta dos años en casa con sus hijos. Sobre el papel, el paraíso. Pero son culturas donde el abrazo cuesta muchísimo y el contacto está rodeado de pudor. El resultado es una presencia vacía: están, pero no transmiten afecto. Igual que con el pestillo del baño, lo que educa no es el hecho, es la actitud con la que se habita.

La pregunta que queda flotando toca de lleno: ¿cuántas de tus horas de estar con los niños son presencia de verdad, y cuántas son un cuerpo en la misma habitación mirando el móvil?

Si estás criando y estas ideas te ayudan a hacerlo con más criterio y menos culpa, suscríbete gratis a la newsletter. Cada semana, lo esencial del podcast en tu correo.


Criar entre algodones: sin riesgo real no hay resiliencia

Xavier no tiene paciencia con el proteccionismo malentendido. Acompañar a un niño es una cosa; la libertad malentendida del “que hagan lo que quieran, porque ellos saben” es otra. No, no saben: están evolucionando, y aprenden también de lo que el adulto transmite. Y lo que hay que transmitirles, sostiene, es realidad. Si no ponemos a los niños ante los riesgos reales de la vida, les hacemos un flaco favor, porque no estarán afrontando los riesgos de las cosas cuando la vida se los presente sin pedir permiso.

El diagnóstico alcanza a los adultos. Vivimos en sociedades instaladas en la zona de confort, entre algodones, donde todo es queja y cualquier contratiempo escandaliza. Así se pierde capacidad de resiliencia, de superación. ¿Que el niño no quiere subir escaleras porque se cansa? Pues a subir escaleras, porque forma parte de la vida. La realidad no es la que nos venden, recuerda Xavier, y no vivimos en el único mundo posible.

En la adolescencia el reto cambia de forma. Los padres, avisa, estamos ahí muy fuera de juego, y es normal: el psiquismo del adolescente mira hacia el mundo, no hacia la familia. Necesita referentes externos, y hoy esos referentes los reparte el mundo virtual y la imagen, donde antes estaban los cómics y los libros. Un espacio saludable para un adolescente, describe, combina el objetivo del logro con tiempo real para experimentar: naturaleza, deporte, otras personas, cosas que aún no se le han ocurrido. Justo lo contrario de la agenda hiperprogramada que exige más que nunca a quien más necesita explorar. ¿El límite de tanta libertad? Claro que existe: cuando se hace daño a otro o a sí mismo.

La implicación duele un poco: proteger a un hijo de toda dificultad es robarle el entrenamiento que va a necesitar. La pregunta es dónde pones tú la frontera entre acompañar y blindar.

Falta de deseo en la pareja: la infidelidad siempre es un síntoma

Oriol pone sobre la mesa un dato que normalmente se esquiva: alrededor de la mitad de las parejas llevan meses, a veces años, sin relaciones sexuales. La respuesta de Xavier evita el sermón y el consuelo fácil. El deseo se pierde o no se pierde en función de los afectos y de la comunicación que hay en la pareja. No es un interruptor averiado: es un termómetro.

Por eso su lectura de la infidelidad resulta tan poco complaciente con todos los bandos. La infidelidad siempre es un síntoma de que algo va mal, y el deseo de infidelidad es el aviso previo: si empiezo a desear a otras personas y no deseo a mi compañero o compañera, el sistema me está diciendo algo y toca mirarlo. Lo que no vale, plantea, es saltarse el síntoma y racionalizarlo: somos modernos, abrimos la pareja, qué bien que desees a otros. Si los dos lo quieren de verdad, es una decisión legítima. Pero si uno de los dos no quiere, el problema ya está servido, solo que con otro nombre.

Debajo late su concepción de la pareja como sistema dual, un sistema de solo dos: o eres tú o soy yo. Sin terceras opiniones que medien, ahí se ponen en jaque todas las tendencias neuróticas: el narcisismo, la imposición, la competitividad y, sobre todo, esa falta de reconocimiento arrastrada desde la infancia que pide que te digan que te quieren una vez y otra y otra, porque en el fondo hay inseguridad. La pareja, bien mirada, es un mundo de aprendizaje brutal, si queremos que lo sea.

La aplicación práctica cabe en una frase: ante una caída del deseo, tratadla como síntoma a explorar juntos, no como veredicto sobre la relación. Diagnóstico antes que sentencia.

Si esta parte te ha removido algo de tu propia relación, en la newsletter sigo tirando de estos hilos cada semana. Suscribirte es gratis y tardas diez segundos.


La política es sexual: el poder como sublimación de lo que no se vive en la intimidad

Al principio de la entrevista Xavier deja caer que la política tiene mucho que ver con la sexualidad, y Oriol se lo cobra al final. La explicación empieza con una puntualización: no todo es sexual, pero todo lleva carga afectiva, y entre los afectos está también el sexual. La sexualidad es una capacidad asociada al placer, con función reguladora y biológica, y vive en el cuerpo, no en la cabeza. Hay personas que no encuentran cómo vivirla en la intimidad y se mueven mejor en otros terrenos. El poder es uno de ellos: exponerse ante las masas, sentirse reconocido y adulado, tiene un punto de erotismo.

De hecho, Xavier invierte su propia obsesión: no todo es sexualidad, pero sí todo es política, hasta la sexualidad, porque vivirla exige diálogo y relación, que es el corazón del concepto de polis. Cuando esa vía íntima está bloqueada, la masa compensa: ahí sí me siento útil, visible, querido. El problema aparece cuando el poder deja de ser medio y se vuelve alimento. El político narcisista no busca objetivos: busca el poder mismo, lucirse, hacer espectáculo para demostrarlo una y otra vez. Eso, dice Xavier con media sonrisa, tiene un punto de sexualidad, pero de sexualidad perversa. Basta mirar alrededor para ponerle caras.

Y cuando Oriol pregunta si al menos con trabajo personal se puede aspirar a una vida sexual plena, Xavier responde con la honestidad que atraviesa toda la conversación: ni siquiera así. Vivimos en una sociedad de dinámicas patológicas, en la matrix, y por mucha psicoterapia, yoga y alimentación saludable que acumules, el límite existe. Aceptarlo no es rendirse: es el punto de partida. Se puede estar mejor, se puede buscar expansión, placer y satisfacción, pero paso a paso y reconociendo los límites personales y sociales. Pocas veces un experto vende tan poco humo al despedirse.

Sobre Xavier Serrano

Xavier Serrano Hortelano es psicólogo clínico, psicoterapeuta y sexólogo, cofundador y director de la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R), desde donde forma a profesionales y desarrolla la obra de Wilhelm Reich. Acumula más de cuarenta años de práctica clínica e investigación, condensados en una obra de doce volúmenes sobre sexualidad, psicoterapia y ecología humana. Es el creador del concepto de ecología de los sistemas humanos y colabora con la asociación Angel Bleu de atención a víctimas de abusos sexuales.

- Web:
https://starnet.org
- Escuela: Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R), de la que es cofundador y director
-
YouTube: canal de la Escuela Española de Terapia Reichiana

Libros y recursos mencionados

- Asociación Angel Bleu, asociación catalana sin ánimo de lucro de atención a víctimas de abusos sexuales con la que colabora Xavier.

Si te ha interesado este episodio, también te puede gustar

- Álex Fiol sobre terapia psicocorporal y los bloqueos emocionales que viven en el cuerpo:

Gente Interesante Podcast

Terapeuta explica cómo un símbolo milenario lee tu cuerpo mejor que un test psicológico | Álex Fiol

Jul 10
Terapeuta explica cómo un símbolo milenario lee tu cuerpo mejor que un test psicológico | Álex Fiol

Hay cambios que entiendes con la cabeza, sientes mejor con las emociones y aun así no terminan de asentarse. Álex Fiol lleva veinte años trabajando con eso que “no tira”: los patrones que el cuerpo sigue reteniendo cuando la mente ya ha comprendido. En esta cuarta conversación entra en su método psicocorporal y en el mapa, poco convencional, que usa para leerlo.

Lee la historia completa

- Andrea y Piti sobre suelo pélvico, placer sexual entrenable y longevidad:

Gente Interesante Podcast

Dos expertos MUNDIALES desmontan los mitos del SEXO, PLACER y DESEO – Andrea Aguilar y Piti Pinsach

Oriol Roda
·
November 28, 2025
Dos expertos MUNDIALES desmontan los mitos del SEXO, PLACER y DESEO – Andrea Aguilar y Piti Pinsach

🎤Este episodio es patrocinado por Chatfuel, la herramienta de IA que automatiza tus mensajes y gestiona tus citas sin esfuerzo. Obtén un descuento exclusivo de 38 $ usando el código ORIOL 👉 AQUÍ

Lee la historia completa

- Sonia Kliass sobre crianza, gestión emocional infantil y límites en positivo:

Gente Interesante Podcast

Psicóloga experta en crianza revela cómo criar hijos AUTÓNOMOS y FELICES | Sonia Kliass

October 24, 2025
Psicóloga experta en crianza revela cómo criar hijos AUTÓNOMOS y FELICES | Sonia Kliass

¿Y si te dijeran que cada rabieta, cada conflicto y cada límite que pones está, literalmente, construyendo la arquitectura del cerebro de tu hijo?

Lee la historia completa


## Mi nota de voz personal sobre este episodio

En la nota de voz cuento qué me llevé a casa como padre después de esta conversación, y qué gesto concreto he cambiado desde entonces. También explico el punto en el que no estoy de acuerdo con Xavier, porque salí rumiando una de sus afirmaciones y quiero contarte cuál es. Y por qué su idea de aceptar los límites me pilló justo en un momento en que la necesitaba más de lo que me gustaría admitir.

Suscríbete aquí →

Avatar de User

Continúa leyendo este Post gratis, cortesía de Oriol Roda.

O compra una suscripción de pago.
© 2026 Oriol Roda · Privacidad ∙ Términos ∙ Aviso de recolección
Crea tu SubstackDescargar la app
Substack es el hogar de la gran cultura