Un Programador Y Un Entrenador Entran En La Era De La IA. ¿Quién Sale Sin Trabajo?
En la era de la IA es más fácil automatizar a un programador que a un entrenador. Te explico por qué, y por qué estoy construyendo una app que no lo sustituye. (159 caracteres)
En la era de la inteligencia artificial, ¿quién se queda antes sin trabajo? ¿Un programador o un entrenador personal?
La respuesta intuitiva es el entrenador.
Es un trabajo manual, fácil de automatizar.
El programador, en cambio, parece a salvo con todo su conocimiento técnico y difícil de replicar.
Pero es exactamente al revés.
Es lo que hablé con Roberto Augusto en la entrevista que publiqué hace unas semanas y con esa secuencia de correos sobre IA que hice a continuación.
Escribir código es, hoy, de lo más automatizable que existe. Un modelo puede generar, revisar y depurar código a una velocidad que ningún humano alcanza.
¿Un entrenador personal?
Te mira moverte y corrige esa rodilla desplazada.
Te grita el último impulso cuando estás a punto de rendirte.
Te hace sentir vergüenza si le dices que no has entrenado esta semana.
Nada de eso se automatiza porque no es un algoritmo. Es una relación humana.
Te lo he contado en mis últimos tres correos desde varios ángulos.
Mi rodilla, que pagó el precio de entrenarme solo durante diez años.
Los entrenadores del podcast, cada uno con un método distinto y válido para una persona distinta.
Mi grupo de GiraFit, que se va al bar el día que yo falto.
Todo para insistir en que el entrenamiento que de verdad cambia una vida no depende de una rutina mágica. Depende de que alguien te sostenga. Los seres humanos necesitamos a otros seres humanos para sostener la dura realidad.
Y aquí es donde tiro todo mi discurso a la basura y te confieso que:
¡Estoy construyendo una app de entrenamiento!
Sí, el mismo que lleva tres correos defendiendo que ninguna app sustituye a un entrenador humano.
Déjame que te explique, porque no es una contradicción.
La app es simple. Es un sitio común para que los miembros de mi grupo GiraFit podamos compartir nuestras experiencias. Algo un poco más organizado que un grupo de WhatsApp donde se pierden los audios y los vídeos de las sesiones.
No da indicaciones, ni corrige tus rodillas y definitivamente no te grita (aunque sería divertido que lo hiciera).
Es un canal. El canal por el que circula lo que solo un humano puede dar.
Porque la tecnología, bien usada, no reemplaza a las personas, las amplifica.
Un entrenador con una buena herramienta detrás llega más lejos que un entrenador sin ella. Pero la herramienta sola, sin la persona, no llega a ningún sitio.
Lo sé porque lo intenté durante diez años con Mammoth Hunters, y terminé con la rodilla que ya conoces.
Por eso creo que dedicarse a formar personas, como entrenador o como dietista, es de las apuestas más inteligentes que se pueden hacer ahora mismo. No porque la IA no vaya a cambiar la profesión, la va a cambiar, y mucho, en las herramientas que uses. Pero el centro del oficio (la presencia, el criterio, la capacidad de sostener a alguien cuando la motivación no le alcanza) no está en riesgo. Al contrario. Cuanto más se automatice todo lo demás, más va a valer.
Por eso acepté el patrocinio de ENFAF en estos cuatro correos. No forman gente para competir con una IA. Forman la parte de la profesión que ninguna IA puede tocar.
Si te lo estás planteando de verdad, dedicarte a esto o formarte para hacerlo mejor, en las próximas semanas tienes 200 euros de descuento en sus cursos si dices que vienes de mi parte. Sin cupón, sin afiliación.
Y con esto cierro la newsletter durante unos días.
Me tomo vacaciones, que las necesito seriamente.
Disfruta del verano y nos vemos en septiembre.
Oriol


