¿Qué precio pagarás en 10 años por el estrés de hoy?
Te cuento el precio real que ha tenido el estrés en mi vida. Hace unos meses me separé cuando todo iba genial. Todo menos mi relación...
Buenos días,
¿Qué precio pagarás dentro de diez años por el estrés que estás acumulando hoy?
Yo he tardado casi una década en descubrir que el precio del estrés no se cobra inmediatamente. Se cobra cuando ya no puedes devolverlo.
El estrés es el gran enemigo, ya lo sabemos.
Lo has escuchado mil veces en mi podcast y en otros sitios.
Hasta Marcos Vázquez esta semana hablaba de ello en su newsletter.
Pero hoy no quiero hablarte de teoría de gestión del estrés ni de su efecto en tu cuerpo o mente.
Hoy haré una confesión, algo muy personal.
Te contaré el precio real que ha tenido en mi vida el estrés.
Hace unos meses que me separé de mi mujer.
Lo hicimos en un momento en que todo en nuestra vida iba genial.
Todo menos nuestra relación, claro.
¿Por qué nos hemos separado?
No por lo que pasaba ahora, sino por una deuda del pasado. Una deuda fruto del estrés.
Hace diez años estaba dirigiendo “Mammoth Hunters”, una start up.
Y mis niveles de estrés estaban por las nubes.
En parte era normal que fuera así.
El estrés te permite rendir a tu pico de potencial.
Pero no podemos hacerlo eternamente,
Este nivel de exigencia va desgastando el cuerpo en lo que se llama “carga alostática”.
La única manera de recuperamos es con el descanso.
Pero, como Xavi Pirla nos contó muy bien en la entrevista del viernes, si no hay descanso suficiente nuestras reservas se van agotando hasta llegar al “burn out”.
Esto es lo que me sucedió a mi, pero a lo grande.
Al mismo tiempo de tener una empresa tenía bebés en casa y las noches eran complejas.
Esta combinación me llevó a un punto de no retorno.
Un día me levanté con tinnitus en mis orejas que nunca más ha desaparecido.
Iba de lesión en lesión.
Y, lo peor de todo, empecé a sufrir insomnio crónico. En mi peor momento llegué a pasar tres noches sin dormir.
Esta situación nos llevó al límite como familia. Mi mujer se enfrentaba sola a las noches con tres niños pequeños mientras yo no podía ni sostener mi propio descanso.
Tardé años, pero finalmente me di cuenta de que me estaba destrozando la salud dirigiendo una empresa de salud.
Cerré la empresa, me mediqué y dejé atrás el insomnio.
También inicié un proceso de cambio a nivel personal.
Cuatro años de transformación radical.
Durante este tiempo me he dado cuenta de cómo el estrés no solo afectaba mi salud sino también mi actitud ante la vida.
Tras años de ser reactivo, empecé a vivir desde la calma y la gratitud, me abrí al mundo y empezaron a suceder cosas extraordinarias:
De sentirme solo empecé a sentirme acompañado.
De verlo todo difícil pasé a verlo todo fácil.
Donde antes veía amenazas empezaron a surgir oportunidades.
Y mi vida empezó a ir mejor. Mucho mejor.
Y no por la confluencia de los astros, sino fruto, justamente, de este cambio de perspectiva del mundo.
Nuestro cerebro es un gran filtrador de información. Es lo que se llama “atención selectiva”.
Te lo muestro con un ejemplo rápido:
Mira este vídeo y cuenta cuántas veces las personas con camiseta blanca se pasan la pelota.
Te compras un coche y de golpe ves esa marca y modelo por todos sitios.
Tienes un bebé y de golpe el mundo está repleto de cochecitos.
Vemos el mundo en función del mapa mental que tenemos.
Si estás estresado el mundo estará lleno de peligros y amenazas y si estás relajado todo serán oportunidades y aprendizajes.
Este es el cambio que yo viví. Cambié mi “programa de base” y empecé a darme cuenta de cosas que antes no veía.
Y esto nos lleva a la derivada que Xavi Pirla menciona en nuestra entrevista del viernes pasado:
Una persona estresada es una persona que no gusta.
A la gente no nos gustan las personas que van con la cara arrugada, siempre con prisas, que te hablan mal porque tienen la cabeza en mil sitios.
Nos gusta la gente que va relajada, tranquila, que tiene tiempo para escuchar.
Y este es el mensaje que quería dar con la entrevista del viernes: que la gestión del estrés va más allá de la salud, va de relaciones humanas.
Pero este correo es para contar cosas un poco más personales y profundas y ahora es donde pondré el dedo en lo más profundo de la llaga.
Muchas veces cambiar no es suficiente para arreglar las cosas.
No vale eso de “son unos años así y luego todo será diferente”.
Al menos, a mí, esto no me ha funcionado.
Yo cambié y transformé mi vida.
Pero la herida que se abrió con mi mujer hace cinco años a causa de mi estrés e insomnio no sanó. Continuó abierta y pudriéndose, y años después ha terminado matando nuestra relación.
Así que ahora ya sabes mi historia.
Y vuelvo a la pregunta inicial:
¿Qué estás aguantando tú ahora que dentro de cinco o diez años te pasará factura?
No sé si en tu caso será reversible o no.
En el mío no lo fue.
Pero sí sé que cuanto antes empieces a cambiar, mejor.
Y quiero aclarar algo importante: no me arrepiento de mi pasado. Mi camino, mi historia, es lo que me ha hecho ser quien soy hoy, y de eso me siento muy orgulloso. Aunque hay tristeza en esta separación, también hay gratitud por todo lo vivido con mi mujer y por saber que este cambio es lo mejor para los dos.
Te cuento mi historia porque de esta vivencia he aprendido mucho sobre cómo quiero vivir a partir de ahora y, a lo mejor, sirve para inspirar un cambio en ti.
Llegados aquí, quizá te estés preguntando: “Lo entiendo, Oriol, pero ¿qué hago con esta vida al límite que llevo?”
Tendrás que cambiar cosas, seguro.
Algunas pueden ser, cómo dice Marcos, moverte más.
También puede que tengas que hacer cambios más profundos en cómo vives.
Pero, a lo mejor, hay una parte que es reencuadrar tu percepción de qué es el estrés y cómo usarlo sin que te queme.
Si quieres profundizar en esta parte te animo a que escuches la masterclass gratuita que Xavi Pirla se ofreció a grabar durante la entrevista que le hice.
Son 45 minutos (menos si lo escuchas a 1.5x) donde con una pizarra y un rotulador te muestra exactamente qué es la carga alostática, cómo identificar cuándo estás en la zona de rendimiento óptimo y cuándo estás en la zona de desgaste progresivo, y cómo gestionar el estrés para que no te pase lo que me pasó a mí.
Espero que este correo y la masterclass te ayuden en este proceso.
👉🏼 ACCEDE A LA MASTERCLASS GRATUITA
Un abrazo,
Oriol



